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La Coctelera

Todo lo que amas te será arrebatado

Ideas robadas con total desparpajo y denostadas desde la más absoluta ignorancia. También dibujitos desanimados, videos, y si hay suerte, algo de música (medio de cotelé).

31 Agosto 2005

Psicópatas, asesinos seriales, necrófilos: depredadores de la fauna urbana

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao... --Horacio Ferrer, BALADA PARA UN LOCO(1969)

LOS MOTIVOS SON DIVERSOS y sin embargo similares: sexo, poder, manipulación, dominio, control. Algunos escuchan voces que les ordenan matar, otros buscan librar a loa sociedad de elementos indeseables. Hay quienes matan porque el acto de matar en sí mismo les causa placer; Otros se gratifican sexualmente mediante el sadismo. Algunos asesinos buscan nuevas experiencias; otros persiguen el control absoluto sobre la vida y la muerte de otras personas. No se trata de "locos lindos", sino de una variedad mucho más peligrosa y un tópico que da para todo: desde el enfoque seudo científico al morboso, desde el humorístico al apocalíptico --todo esto por supuesto imposible de canalizar en unas pocas páginas, pero haremos el intento.
LO PRIMERO QUE UNO DEBE HACER para no mezclar los tantos es separar al asesino serial del asesino de masas. Un asesino serial es alguien que no tiene nada mejor que hacer y se carga a sus víctimas una a una en una serie de incidentes (es decir, no en un mismo incidente). Otra definición puntualiza: más de tres víctimas, de a una por vez, en un intervalo relativamente breve. Un tipo que entra en la oficina de correos con un rifle automático y mata a 35 personas es un asesino de masas. Uno que se carga a esas 35 personas de a una por vez es un asesino serial, y de eso me voy a ocupar en estas páginas –como para poner una cuota de morbo entre tanta literatura de alto nivel.
Los asesinos seriales suelen ser hombres blancos heterosexuales entre 20 y 40 años, con disfunciones sexuales y baja autoestima. Sus ataques suelen ser casi siempre de naturaleza sexual. Sus matanzas son por lo común parte de una fantasía elaborada que llega al clímax en el momento de la muerte de la víctima. Los asesinos seriales por lo general matan a desconocidos y luego se llaman a sosiego hasta el próximo crimen. Muchos se dedican al canibalismo o a la necrofilia; otros tantos guardan partes de sus víctimas como trofeos o recuerdos. Los asesinos seriales suelen ser de naturaleza sádica. Muchos vuelven a la escena del crimen o a las tumbas de sus víctimas para fantasear acerca de lo que hicieron. A muchos les gusta involucrarse en la investigación de sus crímenes y disfrutan mofándose de las autoridades con cartas o con alguna pieza de evidencia estratégicamente colocada. Suelen escoger sus víctimas entre mujeres y niños de su misma raza. Sus víctimas preferidas suelen ser prostitutas, vagabundos y autoestopistas, aunque muchas veces el perfil de la víctima está determinado por algún trauma u obsesión que varía según el asesino: así, uno se dedicará a matar enfermeras, otro a matar repartidores, otro a matar gente obesa, etcétera. Otros se "disparan" en determinadas fechas o épocas del año, siempre de acuerdo a su obsesión. Así tendremos al tipo que sólo mata los miércoles de ceniza, o al que sólo mata lesbianas pelirrojas calvas con un cierto parecido a Droopy. Ted Bundy, por ejemplo, tenía preferencia por las víctimas con un determinado corte de pelo (melena corta, con raya al medio).
SI BIEN EL PRIMER ASESINO SERIAL de la modernidad es un inglés (Jack "el Destripador", 1888), los asesinos seriales parecen ser una ocurrencia yanqui del siglo 20. El más famoso es Ed Gein, quien inspiró películas como La masacre de Texas (The Texas chainsaw massacre, 1974). Sin embargo, ¿cómo olvidar a Jeffrey Dahmer, John Wayne Gacy, Ted Bundy o Henry Lee Lucas? La cuenta de cadáveres de Jack (que al fin y al cabo sólo llegó a cargarse a unas 5 prostitutas del West End ) ha sido superada por muchos de los que vinieron después: sin ir más lejos, Richard Speck se cargó a ocho enfermeras en una noche de 1965. De todos modos, no todos los asesinos seriales son norteamericanos: Javd Iqbal, condenado a muerte en 2000, fue hallado culpable de la muerte de más de un centenar de niños en Pakistán. El tipo estrangulaba a sus víctimas, luego los cortaba en pedazos y los arrojaba a un caldero con ácido (a un costo de unas 120 rupias por víctima, incluido el costo del ácido, según cálculos del propio Iqbal); terminó suicidándose en su celda en 2001. Delfina y María González eran las dueñas de un simpático prostíbulo en México; sin embargo, acostumbraban cargarse a sus empleadas cuando éstas dejaban de complacer a sus clientes, y también a quienes llegaran al burdel haciendo ostentación de dinero. La policía encontró los restos de once hombres, 80 mujeres y varios fetos. Bruno Ludke, un repartidor de una lavandería en Alemania, se cargó al menos a unas 80 mujeres entre 1928 y 1943, año en que fue capturado por la SS y ejecutado por inyección letal. Un caso más conocido es el de Andrei Chikatilo, apodado "el Hannibal Lecter ruso". El tipo vivía en Rostov, a 500 kilómetros de Moscú, y era maestro de profesión, (y a más buen vecino, hombre de familia, miembro del PC y sin embargo responsable de la muerte de más de 50 niños y adolescentes, con cuyos cuerpos mutilados ejecutaba rituales canibalísticos bastante siniestros.) Fue fusilado en 1994. En la Argentina tenemos al ilustre Carlos Eduardo Robledo Puch, apodado "el Ángel de la Muerte", un tipo que se cargó a 11 personas a principios de los 70. Comenzó como un ladrón de poca monta, hasta que en una caja fuerte encontró una pistola. El tipo se cargó incluso a sus cómplices, para no dejar testigos. Fue detenido en 1972 y condenado a perpetua en Sierra Chica, donde está hasta el momento de escribir esta nota.
En uno de tantos análisis, podemos dividir a los asesinos en dos categorías: los que se interesan en la ejecución del homicidio, y los que se interesan sólo en el cuerpo de la víctima. Los primeros suelen torturar y vejar a sus víctimas de diversas formas antes de quitarles la vida (y aún así, prolongan la ejecución lo más posible). Los segundos buscan la pasividad absoluta de la víctima y por tanto la ejecutan sin mayor trámite, pero se demoran días y aún meses con el cadáver, utilizándolo como alimento, vejándolo o simplemente conservándolo a modo de “compañía”.
Keppel: "Pienso que hay asesinos a quienes les gusta tener su experiencia sexual mientras la víctima está muriendo y no necesariamente cuando la víctima está muerta. Una vez un asesino me dijo: “El crimen no se termina hasta que yo lo diga”. Esa es toda una declaración y explica por qué no se encuentra necesariamente esperma en la escena, porque pueden muy bien abandonar el lugar, volver a sus hogares y fantasear acerca de la escena del crimen y masturbarse o tener sexo, incluso sexo normal con alguien. Mientras mantienen la fantasía, es suya. Es otra forma de posesión."
NECRÓFILOS Y OTROS CARROÑEROS
París, 1890. Una mujer es encontrada muerta en su casa, con su hijo durmiendo a su lado. La mujer había sido violada y luego concienzudamente destripada –por el hijo, según se descubrió luego—y él había introducido la mano en su vagina, perforando los órganos y extrayendo los intestinos por la misma ruta. Luego los arrojó sobre el hombro de la muerta, se acostó a su lado y se durmió. La autopsia reveló que la madre había muerto antes de que nada de esto ocurriera. Fue entonces cuando el hijo se encargó del cuerpo. El tipo fue enviado a un asilo sin mayores contemplaciones, ya que obviamente no tenía todos los caramelos en el frasco.
Un verdadero necrófilo sólo está interesado en el cadáver, no en la persona viva. Si mata, es sólo para conseguir un cuerpo. A menudo suele tratarse de una persona incapaz de siquiera intentar acercarse sexualmente a alguien vivo. A menudo los cuerpos no son frescos, sino que putrefactos o momificados. Algunos prefieren los huesos pelados. Aquellos que se alimentan de cuerpos descompuestos son necrófagos, en oposición a los caníbales, quienes prefieren carne fresca o consumen seres amados con fines espirituales. Algunos teóricos asocian esta condición con el sadismo, especialmente debido a que los necrófilos buscan mutilar o vejar el cadáver indefenso (a veces sólo alcanzando placer con la mutilación).
Erich Fromm hace una distinción entre necrofilia sexual y asexual. La primera consiste en el deseo de tener sexo con un cadáver; la segunda es la necesidad de estar cerca, manipular o desmembrar un cuerpo. La necrofilia es tanto real como simbólica. Esta gente desea un mundo sin vida y su búsqueda de control la hace peligrosa, ya que buscan el control absoluto a través de la muerte de la víctima. Más historias de fin de siglo: un hombre llamado Louis se enamora de una mujer casada y va a su casa cuando el marido estaba ausente. Cuando ella trata de defenderse, él le parte el cráneo con un hacha y luego viola el cuerpo mientras aún está tibio. Más tarde la desmiembra y asa la carne en el horno, comiéndose el corazón, un pecho y los genitales.
LO MÁS INQUIETANTE DE LOS ASESINOS SERIALES es el hecho de que puede ser cualquiera, y su comportamiento más allá del hecho de que sea un asesino serial, suele ser ejemplar. John Wayne Gacy animaba fiestitas infantiles, Bundy era un estudiante de abogacía más bien popular. ¿Hay alguna manera de detectar a un asesino serial? La opinión general entre los que saben es que no se puede. Sin embargo, conviene recordar algunas características que, si bien no son excluyentes, pueden ser de ayuda: la mayoría, como ya hemos dicho, es de raza blanca y matan dentro de su misma raza; la mayoría mata de manera personal (por ejemplo, estrangulando o apuñalando), casi todos matan a desconocidos. Robert Keppel, uno de los investigadores del caso Bundy, declara: "No creo que le gustara la idea de matar o mutilar a ninguna chica que llegara a ganarse su simpatía. Por eso las noqueaba en seguida, tan rápidamente como pudiera para tenerlas en una posición en la cual él pudiera tener total control sobre ellas. Control es lo más importante aquí, y poder lograrlo lo más pronto posible; eso y el hecho de que a él le gustaba lo que estaba haciendo." Hay también ciertas características psicosociológicas compartidas: abuso sexual en la niñez, alguna motivación sexual para el crimen y una personalidad antisocial.
En los psicópatas, la compulsión a matar se va tornando cada vez más apremiante. Pueden pasar meses y aún años desde el primer crimen hasta el segundo, pero el hiato entre éste y el tercero suele ser menor, y con cada nueva muerte los plazos se acortan. Además, entra en juego esa suerte de mecanismo de autodestrucción que suelen tener muchos de estos sujetos, que los mueve a dejar pistas y acertijos, como si quisieran ser capturados.
DON QUIJOTE, ESE PELIGROSO PSICÓPATA
¡A que ésta no se la esperaban! Tal vez la razón de su peligrosidad consista en que se lo presenta como un ejemplo a seguir. Un loco lindo, diríamos. Seguramente los hay, pero el personaje de Cervantes no era uno de ellos. Su locura le daba ocasión de sacar sus instintos asesinos, y si bien no consigue matar a nadie, no es por falta de voluntad sino por torpeza en la ejecución. Aún así, se las arregla para malherir a varias personas. ¿Por qué no lo encierran en un hospicio? Sencillamente, porque en esa época aún no existían. ¿Qué se hacía con los locos como Quijano? Andaban sueltos. Lecturas recomendadas acerca de este tema: Michel Foucault, HISTORIA DE LA LOCURA EN LA ÉPOCA CLÁSICA; Vladimir Nabokov, CURSO SOBRE EL QUIJOTE (donde el tipo se despacha a gusto acerca de la bestial de violencia física de la novela de Cervantes --¡y después nos quejamos de Jason Voorhees!). Mucho más acá en el tiempo, Bret Easton Ellis inicia la década de los 90 con AMERICAN PSYCHO: el protagonista es Patrick Bateman, un yuppie de 28 años que intenta llenar su vida hueca con una incesante serie de ataques, violaciones, mutilaciones y violencia sin sentido que forma parte de su rutina diaria.
LOCOS POR EL CELULOIDE
La primera película de asesino serial que a uno le viene a la mente es PSYCHO (1961), dirigida por Alfred Hitchcock y con Anthony Perkins como Norman Bates, un asesino travestido y necrófilo basado en el célebre Ed Gein. (En 1986 Perkins volverá al personaje, dirigido por Richard Franklin; en 1990 dirigirá él mismo una tercera parte.) Hitchcock vuelve al tema en 1972 con FRENZY, esta vez visto desde los ojos de un inocente, culpado por los crímenes del "asesino de la corbata".
Dos años más tarde se estrena THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE, dirigida por Tobe Hooper, una película que causa mucho revuelo –más por lo que sugiere (ya desde el título) que por lo que realmente muestra.
En los 80 la producción de slasher movies (películas con asesinos seriales) alcanza su pico:
En 1980 se estrena FRIDAY THE 13TH, en la que la madre de un chico ahogado por descuido de los consejeros de una colonia de vacaciones se venga de ellos utilizando toda clase de implementos. No solamente había sangre, sino también algo de misterio, ya que no se conocía la identidad de la asesina hasta el final. Al año siguiente John Carpenter produce la segunda parte de HALLOWEEN (1977), dirigida por su protegido Rick Rosenthal, aunque el mismo Carpenter filma y agrega una cantidad de muertes explícitas para darle más color al guiso. Nótese que Michael Myers es el primer asesino sobrenatural en esta clase de películas (recuérdese el final de la primera parte). Sean Cunningham, el productor de la primera FRIDAY THE 13TH, toma esta idea de la inmortalidad del asesino y la aplica en la segunda parte (también de 1981), en la que el hijo de Pamela Voorhees regresa de la muerte convertido en un zombi asesino Indestructible, casi una fuerza de la naturaleza.
En 1984 Wes Craven estrena NIGHTMARE ON ELM STREET, en la que aparece por primera vez Robert Englund como Freddy Krueger, un asesino que opera desde el más allá a través de los sueños de sus víctimas. En 1986 Tobe Hooper estrena la segunda parte de THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE (1974), a la que le sigue una mediocre tercera parte en 1990.
Tal vez la película más realista en su análisis sea HENRY: PORTRAIT OF A SERIAL KILLER (1989), de John McNaughton, en la que Michael Rooker encarna a un Henry Lee Lucas apócrifo, mucho más inteligente que su contraparte de la vida real.
Las pantallas se llenan de copias de la misma receta (lo que los norteamericanos llaman exploitation: una buena idea extenuada hasta el hartazgo): por ejemplo, las tres partes de SLEEPAWAY CAMP con su asesino transexual, el jardinero chamuscado de THE BURNING (1982) o el pelado eléctrico de SHOCKER(Wes Craven, 1989). Los asesinos seriales aparecen hasta debajo de las piedras; incluso Clint Eastwood se enfrenta a uno en THE DEAD POOL (1990), la última entrega de la serie de Harry el Sucio. La razón de este auge era el costo, ya que las slasher movies eran baratas: no requerían de grandes estrellas, ni suntuosos decorados, ni efectos especiales caros o tan siquiera un guión decente. Bastaba con un poco de sangre artificial y un par de prótesis. Y la fórmula, que vendría a ser algo así: un tipo más bien tímido y perdedor resultaba objeto de una broma o víctima de un descuido o blanco de un desprecio a consecuencia de lo cual el tipo acababa horriblemente desfigurado o con un fuerte trauma psicológico o muerto de un modo atroz o las tres cosas a la vez, por lo tanto un pariente o un amigo o él mismo, que no había muerto como todos pensaban o sí había muerto pero de algún modo había vuelto a la vida, ejecutaba la consabida venganza contra sus victimarios. Ahora bien, esto (que no es sino el argumento de una tragedia griega standard) se puede hacer bien, o se puede hacer de modo mediocre: Vincent Price en THE ABOMINABLE DR. PHIBES , o Ralph Fiennes en DARKMAN, son buenos ejemplos. Más allá de los engendros como Jason o Freddy Krueger –que no son sino corporizaciones de temores infantiles al hombre de la bolsa, ¿por qué este interés de la ficción de fines de siglo en los asesinos seriales y en los psicópatas en general? Tal vez porque se trata de los únicos monstruos que resultan realmente temibles, porque nada los delata exteriormente; por el contrario, suelen ser buenos vecinos y ciudadanos ejemplares, aparentemente incapaces de matar una mosca. Jeffrey Dahmer no usaba una máscara de hockey.
©2005 Hugo Casamor
Previamente publicado en EL PASAJERO Nº 26 (febrero 2005), republicado con modificaciones.

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18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

engelson

engelson dijo

No tengo palabras, dos temas que me interesan seguidos, ésto me lo tengo que imprimir en el trabajo. He dejado de leer en Chikatilo (gran colgado) otro dia sigo.
¿Has visto la peli sobre Chikatilo?, no me acuerdo del título, trabaja Donald Sutherland (que casualidad, el padre de Jack Bauer)

31 Agosto 2005 | 07:57 PM

bat

bat dijo

Veo que hay un diálogo muy fluido entre el autor y sus lectores...si señor

2 Septiembre 2005 | 06:37 AM

silvana

silvana dijo

La verdad que esta pagina me resulto por demas interesante!!! Me encantaria que la fueran renovando cada tanto, para si poder nosotros tener mas informacion sobre este tema. muchas gracias!

9 Noviembre 2005 | 01:54 PM

Maximiliano

Maximiliano dijo

La pelicula de Chikatilo se llama Citizen X, una produccion de HBO, y por cierto es muy buena. Cuenta la historia del peor asesinos serial ruso, de una manera mas que interesante e inteligente y sin desvirtuarse de los hechos ocurridos realmente, a diferencia de muchas otras pelis del genero como Starkweather, Bundy o Gacy, que cuentan los hechos de estos asesinos pero de una manera poco dinamica como disfrutar de ellos en el cine, fieles pero aburridas.

1 Diciembre 2005 | 07:43 AM

erika

erika dijo

porq mata un psicopata........................

7 Diciembre 2005 | 04:04 PM

patricia

patricia dijo

el asesino serial mata porque es su manera de "obtener el poder" ante las demás personas, porque es el clímax de su fantasía... como ellos no son capaces de establecer una relación sentimental de ningún tipo, suelen manifestar su deseo de poseer a alguien o dominar cierta situación, repitiendolo una y otra vez en su mente en forma de fantasía, la cual solo culmina cuando la víctima muere

13 Diciembre 2005 | 10:21 PM

ELOY

ELOY dijo

mi opinion particular se centra en la deteccion del psicopata a traves de su mirada y su lenguaje no verbal,desarrollemos mas la intuicion el "no se que tiene esa persona que no me gusta un pelo..." que el razonamiento logico.racionalmente son muy poderosos, pero emocionalmente vulnerables.DEFENDAMONOS CON LAS ARMAS QUE NOS DISTINGUEN DE ELLOS. FIJAOS EN LA MIRADA QUE TRANSMITE MAS QUE UNAS DULCES Y ENCANDILADORAS PALABRAS.

29 Enero 2006 | 01:55 AM

marcelina

marcelina dijo

pienso que los asesinos seriales, son personas que tienen necesidades mas complejas y "profundas" que los demas... no porque necesitan mas que nosotros, sino porque no saben asimilar las cosas, se desesperan, se deprimen, y en sus arrebatos de depresion imaginan cosas, y cuando se presenta la ocasion o cuando la crean, solo lo hacen.... siguen sus "instintos" y ganas de hacer las cosas en el momento. yo lo eh llegado a pensar en muchas veces: clavar un cuchillo, empujar por un barranco a alguien, patear a una persona o animal, picarlo con objetos, eh imaginado torturas peores que las antiguas... pero la diferencia es que me siento capaz de controlarme, y saber que lo mismo qeu yo pienso lo piensa otro, pero que sabemos que esta mal y que no es correcto. yo respeto la vida de todo ser vivo, pero si eh sentido esas ganas de hacer asesinato... y de formas muy ingeniosas.... si les contara o se rien o se asustan... obviamente no las dire, porque otro si las lleva a cabo. y pa que quieren...

bye

marce de Puerto Vallarta, Jalisco. MEXICO. 20 Años

12 Julio 2006 | 06:27 PM

MARCE

MARCE dijo

eso que dice este chavo ELOY.. es verdad, haganse caso cuando sientan que algo en tal persona no les cae o no les da confianza... ese "algo" puede salvarles la vida, aunque se rian... y no solo en relacion a las personas, tambien a lugares o eventos... por ejemplo, si van a cruzar una cuadra y esta no les convence...pues rodeen, porque tal vez hay alguien en esa cuadra esperando a quien atacar, o alguien quiere robarte, violarte, matarte... o solo hay un perro que quiere morderte. o te vas a romper un pie en un tropiezo y ya.... no hagan desidia en rodear unas cuadras mas, no se arrimen a una mesa, silla, rincon o lo que sea o hasta no se suban a un camion que no les cuadre del todo.. porque puede ser que ese camion vaya a sufrir un accidente... asi qeu chequen las señales que les da su mismo cuerpo y mente, y sobre todo espiritu.
yo ya me eh salvado de muchas.... por eso les digo que es mas que cierto.

bye
marce, la misma de arriba, de puerto vallarta, jalisco.

12 Julio 2006 | 07:47 PM

marce

marce dijo

la INTUICION es la unica arma de prevencion que tenemos integrada al cuerpo... pero de nada sirve si no la pelamos o no sabemos entenderla...

practiquen, pongan atencion a sus sensaciones, y chequen lo que significa... calenle y veran...

bye
marce
si, la de vallarta... la misma
:p

12 Julio 2006 | 08:13 PM

Arelli

Arelli dijo

Sin apalabras. Estoy impresionada...

19 Septiembre 2006 | 05:07 AM

Hugo

Hugo dijo

Tal vez la razón por la que las películas de terror con asesinos seriales (realistas, no como Jason o Freddy Krueger) asustan en serio si las comparamos con las de monstruos como Frankenstein, Drácula o el Molusco Pardusco sea que mientras que la existencia de los licántropos o vampiros se limita al suplemento de espectáculos del periódico, los serial killers aparecen periódicamente en las páginas más "reales", como la crónica policial.

24 Enero 2007 | 08:39 AM

alguien, alguna vez

alguien, alguna vez dijo

a la gente le gusta sentir el placer de matar

5 Septiembre 2007 | 03:48 PM

tania

tania dijo

el tema de los asesinos seriales la verdad es facinante y no creo que exista otra cosa tan compleja como la mentalidad de un asesino que la vardad es brillante

22 Octubre 2008 | 12:40 AM

MANUEL ROSALES GUERRERO

MANUEL ROSALES GUERRERO dijo

ahhhhhhhh..... yo soy un psicopata!.....y que,,,,,quien puede saberlo o decubrime si solo hace falta actuar como idiota y buen ciudadano y de esta manera se pasa por desapercibido.

viva yo y solamente yo.......

10 Enero 2009 | 10:15 PM

lucia

lucia dijo

este es el tema que mas curiosidad siento

18 Abril 2009 | 04:38 AM

Humano demasiado humano

Humano demasiado humano dijo

Los motivos psicológicos del asesino sólo los entiende el asesino. Que divertido es ver las especulaciones psicologicoides de los "ordinarios".

Primero, el poder. Qué es el poder sino miedo a la propia muerte. Miedo profundo a la muerte. Sólo muriendo en otros se aprende a morir en uno mismo. Morir lo hacemos todos los días, pero morir en otros es cuestión de llevar el yo al límite, al extremo, un psicologillo barato le llamaría psicopatía, otros le llamarían elevar la tensión a un grado en el que haya un brote psicótico, otros le llamarían ataque paranoico-psicopático.
Idioteces, sólo ser tú mismo, vivir el yo, sufriri el yo: liberar el yo de la muerte.

Adios bola de ordinarios, si alguien entiende lo que digo: Eureka, no busques más, eres lo que eres, no lo puedes contener.

5 Julio 2009 | 11:10 PM

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Mientras estás leyendo esto, es muy posible que yo esté luchando con mi tablero de dibujo, o con mi cuaderno de notas, intentando algún progreso ya sea con mi cómic o mi novela. De vez en cuando también hago como que trabajo para vivir, por lo que posiblemente no le esté dedicando a este weblog tanto tiempo como quisiera. Lo único que te ruego antes de emitir un juicio acerca de mi cordura o falta de ella, tengas en cuenta mi alimentación mediática: las películas de James Bond de los 70, los cómics de superhéroes de la DC, las sátiras de Mort Drucker en la revista MAD, todas las películas de asesinos seriales de los 80, Oh Wicked Wanda! en la revista Penthouse (también en los 70) y por supuesto, Robert Crumb. (El título de este weblog lo he tomado prestado de una canción de Erica Eigen que pertenece a la banda de sonido de LA NARANJA MECÁNICA, de Kubrick.) Últimos libros que he leído: ONE DAY IN THE LIFE OF IVAN DENISOVICH, de Aleksandr Solzhenitsyn (Penguin) LOS VERSOS SATÁNICOS, de Salman Rushdie (Grijalbo) Estoy leyendo: SEXO Y CARÁCTER, de Otto Weininger (Losada) BOOGIE EL ACEITOSO, de Fontanarrosa (el libraco recopilatorio que editó De la Flor) WHY I HATE SATURN, de Kyle Baker (DC USA).

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