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La Coctelera

Todo lo que amas te será arrebatado

Ideas robadas con total desparpajo y denostadas desde la más absoluta ignorancia. También dibujitos desanimados, videos, y si hay suerte, algo de música (medio de cotelé).

31 Agosto 2005

Jack el Sucio o las tribulaciones de mister Bauer

“Me llamo Jack. Trabajo para una rama especial del gobierno. Esta noche me han asignado una misión muy importante. En este momento alguien está tratando de impedir que la lleve a cabo. ¿No me crees, verdad? Está bien. Si yo fuera tú, tampoco lo creería.”
Así se presenta Jack Bauer a su circunstancial compañera de aventuras: ella es su rehén, él está esposado y huyendo de la policía local mientras intenta descubrir dónde tienen los terroristas a su esposa e hija. Nada fuera de lo común para el protagonista de 24, una serie de la cadena Fox que comenzó como una propuesta interesante y terminó convirtiéndose en una parodia de sí misma, lo que sin embargo la hace aún más interesante que al principio. Simplificando tal vez demasiado, podría decirse que el protagonista pasa la mitad de su tiempo siendo políticamente incorrecto y la otra mitad sintiéndose mal por ello. Creada por Robert Cochran (NIKITA, FALCON CREST) y Joel Surnow (MIAMI VICE), y con Kiefer Sutherland en el papel principal, 24 introduce un nuevo concepto en cuanto al formato: la trama de cada primera temporada se desarrolla durante un día en la vida de Jack Bauer, temible operario de la CTU de Los Ángeles. Los 24 capítulos cubren el lapso temporal de esas 24 horas. El primer episodio, transmitido por Fox apenas dos meses después de la destrucción de las Torres Gemelas, comenzaba con una leyenda sobreimpresa: “Lo siguiente tiene lugar entre la medianoche y la 1 AM, en el día de las elecciones presidenciales primarias en California. Los eventos transcurren en tiempo real.” Los sucesivos episodios cubren 60 minutos cada uno, sin elipsis ni flashbacks. A veces se utiliza la pantalla dividida para mostrar acciones que transcurren simultáneamente hasta en cuatro lugares distintos. No es fácil seguir la trama de 24, cuya principal característica es su imprevisibilidad. Quien era blanco en este episodio resulta ser negro en el episodio siguiente, aunque tal vez en el próximo vuelva a ser blanco, o gris, o rojo punzó. El argumento se enrosca sobre sí mismo y se complica con varias subtramas: la vida familiar de Bauer, la lucha de poder en la CTU, la identidad del infiltrado de turno (a veces, como en la temporada 1, no hay uno, sino varios infiltrados, como para no hacer las cosas demasiado fáciles para el telespectador). Además, Bauer entra y sale de la legalidad con una facilidad pasmosa. En este episodio lo persigue el FBI y la policía local, en el siguiente los Boy Scouts. Para Bauer el fin justifica los medios y cualquier medio es bueno para proteger a su familia y su país: en la segunda temporada, para congraciarse con un contacto terrorista al que él mismo había enviado a prisión, mata a sangre fría al único testigo en su contra y envía la cabeza de éste como prueba de afecto. En la tercera temporada, ejecuta a Ryan Chapelle (Paul Schulze), entonces director de la CTU, para cumplir con una orden presidencial. (Sí, el presidente le ordena a Bauer que mate al director de la CTU. Teorías conspirativas y todo eso.)
DAVID VINCENT TIENE RAZÓN
Jack Bauer es la versión americanizada de James Bond, con el cual no sólo tiene en común las iniciales de su nombre, sino el hecho de trabajar para una organización gubernamental destinada a la protección de su país. Bauer no bebe martinis ni tiene retruécanos brillantes ni se rodea de mujeres hermosas. Sí tiene una licencia para matar de facto, y no desperdicia oportunidad para emplearla. Donde Bond tiene aliados de lealtad incuestionable (Moneypenny, Q, Felix Leiter), Bauer tiene sospechosos (Tony Almeida, Nina Myers, George Mason): algunos son traidores encubiertos, otros simplemente aborrecen a Bauer. La única salida es la paranoia: en este sentido, 24 interesa como emergente y catalizador del sentimiento generalizado luego del 11 de septiembre. Hasta entonces, los X-FILES habían sido la serie conspirativa por excelencia, pero la conspiración a la que se enfrentaban Mulder y Scully era una conspiración de silencio, y los acontecimientos que se intentaba ocultar eran pasibles de ser creídos o descartados como el producto de una mente enferma. Las conspiraciones de 24 tienen efectos muy concretos: la destrucción de un avión de pasajeros (temporada 1) o un tren urbano (temporada 4), la masacre de miles de inocentes envenenados con un virus en un hotel (temporada 3). La crudeza de estos sucesos impide la negación. No se trata de hombrecitos verdes, sino de fundamentalistas que tienen nuestra misma apariencia, que son como nosotros, al menos en lo exterior, como los alienígenas de ese clásico del macartismo que fue LOS INVASORES (1967-68), cuyos episodios comenzaban con un locutor sombrío que decía:
“Los invasores, seres venidos de un planeta que se extingue. Destino: la Tierra. Propósito: apoderarse de ella… David Vincent sabe que los Invasores están aquí, que han tomado forma humana. De algún modo debe convencer a un mundo incrédulo de que la pesadilla ha comenzado.”
Convenientemente, los alienígenas de LOS INVASORES se desintegraban al morir, lo que dejaba al pobre Vincent sin ninguna prueba. Como contrapartida, los alienígenas (y acá es interesante notar que en inglés, alienígena y extranjero son la misma palabra) pueden ser detectados gracias a una malformación en sus meñiques; en cambio, Bauer se mueve entre enemigos que sólo pueden ser identificados (a veces) por sus acciones, y eso, post facto.
24 es el sueño de todo paranoico hecho realidad: cada temporada de 24 es simplemente la comprobación de que Jack Bauer –como David Vincent– tiene (indefectiblemente) razón: la pesadilla ha comenzado.
24 HORAS EN LA VIDA DE UN PERDEDOR
“Soy la última persona sobre la faz de la tierra a la que querrías encargarle este trabajo” (Jack Bauer, en el episodio 1 de la temporada 1).
La película es LA ESPÍA QUE ME AMÓ (1977): M (Bernard Lee) habla por teléfono con el Ministro de Defensa. “Estoy al tanto de la situación, señor ministro”, dice M, “enviaré a nuestro mejor hombre”. Cuelga y llama a su secretaria: “Moneypenny, ¿dónde está 007?”
Bauer, como sucedáneo estadounidense de 007, es su “mejor hombre”: tiene entrenamiento militar, ha trabajado para la CIA en Vietnam, está casado; en una palabra, sabe lo que es el combate sangriento como rutina diaria. Por lo general, las misiones de Bond comienzan siendo triviales y terminan siendo importantes: por ejemplo, en GOLDFINGER (1963), 007 investiga un contrabando de oro y termina descubriendo un plan para contaminar las reservas de oro de los Estados Unidos. Bauer, en cambio, recibe desde el vamos una misión cuadrada, sencilla pero muy importante y por supuesto, nadie puede llevarla a cabo sino él. Bauer comparte con Bond su cuota de persecuciones en auto, secuencias de lucha y abundante gasto de munición, aunque filmadas de un modo más cotidiano y con menos exhibicionismo: nunca vamos a ver al protagonista de 24 equilibrar un auto sobre dos ruedas, o saltar con un bote sobre una carretera. Lo suyo es el bajo perfil, si bien su nombre es conocido en las altas esferas ya antes del primer episodio de la primera temporada, cuando Bauer es asignado para impedir un atentado contra uno de los candidatos presidenciales, el senador Palmer (Dennis Haysbert); los terroristas secuestran a su hija (que se había escapado de la casa paterna) y amenazan con matarla si interfiere. Para darle un poco de color al guiso, tenemos a un terrorista infiltrado en la CTU, o varios, y el director de la agencia muere en el tercer episodio. Además, si Palmer gana, la CTU se queda sin fondos. Todos los personajes son sospechosos y ponen cara de serlo, especialmente los que no lo son. La mayor parte de los “buenos” secundarios de 24 han sido malandras en diversos programas y películas, y son utilizados como falsos sospechosos para distraer la atención. Dice Carlos Bernard, uno de los candidatos al villanazgo: “He interpretado miles de tipos malos antes de este programa”. Varios de los supuestos aliados de Bauer tienen un prontuario similar, sin duda una decisión de casting destinada a no hacérsela tan fácil a los televidentes. Sin embargo, Bernard/Almeida resulta ser uno de los buenos –si se puede hablar de buenos en una serie que por lo general carece de blanco y negro y se mueve en una amplia gama de grises.
En la segunda temporada, un grupo terrorista ha plantado una bomba en algún lugar de Los Ángeles y Bauer es convocado por el ahora presidente Palmer: tiene 24 horas (con suerte) para encontrarla, desactivarla y descubrir a los responsables. El mismo argumento de La suma de todos los miedos (2002), pero en este caso la bomba no explota gracias a nuestro héroe. Más falsas alarmas: el terrorista árabe resulta no ser tal: sí lo es la novia de éste, rubia y americana 100%, aunque con el cerebro lavado y centrifugado por los ensabanados.
En la tercera temporada, nuestro héroe acaba de capturar a un poderoso barón de la droga; su hermano (el del mafioso, no el de Bauer, aunque en esta serie todo es posible) amenaza con liberar un virus mortal a menos que suelten al traficante. En la cuarta, la amenaza es informática, al menos en un principio. El humorista Dave Barry resume uno de los últimos episodios (temporada 4): “Tal como terminó nuestra historia la semana pasada, los Estados Unidos estaban a punto de ir a la guerra contra China. Correcto: China. No estamos muy seguros de cómo cuernos sucedió esto. Hace un minuto estábamos totalmente enfocados en los terroristas de Medio Oriente en Iowa, que estaban preparándose para lanzar un misil nuclear en un lugar no determinado de la Costa Oeste. Entonces, repentinamente, por razones que aún no están claras, Jack Bauer se pone una máscara de esquiador (¿por qué?) y se mete en el Consulado chino, agarra a un diplomático chino y sale corriendo en medio de una lluvia de balas. Una típica, rutinaria, aburrida, bien pensada operación al estilo de Jack Bauer, excepto que de algún modo –ya saben lo que sucede con las lluvias de balas –el diplomático es herido y el cónsul chino muere. No pensamos que Jack en persona le haya disparado a ninguna de estas personas, pero sería un poco difícil de probar en un tribunal, ya que Jack le ha disparado virtualmente a todo ser viviente en el área de Los Ángeles, en una u otra ocasión.
“De modo que ahora el gobierno chino, a quien no le caen bien los secuestros violentos dentro de sus consulados, está realmente contrariado, y se habla de guerra entre los Estados Unidos y China.
“Hablando de gente contrariada: Audrey, quien nunca está contenta con nada, ahora está descontenta con Jack porque Jack sacó un arma y le ordenó a un cirujano que dejara de operar a su ex marido para que cure al diplomático chino herido para poder torturarlo más tarde”.
JACK EL SUCIO
“Lauren, he matado a dos personas desde la medianoche. No he dormido desde hace más de 24 horas. Así que tal vez, tal vez debieras tenerme un poco más de miedo.” (Jack Bauer, en el episodio 9 de la temporada 1).
Los fines de Bauer justifican cualquier medio: si tiene que matar, mata; si tiene que torturar, tortura, como una versión actualizada de Harry el Sucio. Ya en los primeros episodios, chantajea a George Mason, su jefe inmediato; cuando cree que su hija ha sido asesinada por los esbirros de Victor Drazen (Dennis Hopper), no sólo lo mata a quemarropa, sino que lo llena de plomo hasta quedarse sin balas. Por supuesto, los otros tampoco son nenes de pecho: también Bauer es torturado a su turno (temporada 2, episodio 19), pero bueno, ¿qué esperaban? Se trata de terroristas. Más inquietante es la escena en la que el presidente ordena a uno de sus asistentes que torture al director de la NSA para que revele la localización de un artefacto nuclear (episodios 12-19 de la segunda temporada).
Uno repasa los episodios de BRIGADA A y otras series por el estilo y recuerda esas escenas con autos explotando y balas disparadas de a cientos y ningún herido “civil”. En 24, los “civiles” mueren y son heridos de a cientos, cosa que no sucede ni en las películas de Harry el Sucio, con las que 24 se emparenta no sólo por la cuota de violencia, sino porque en ambas el romance es mencionado sólo tangencialmente: al inicio de la temporada 3, vemos que Tony Almeida (Carlos Bernard) y Michelle Dessler (Reiko Aylesworth) se han casado; se supone que esto sucedió entre el final de la temporada 2 y el inicio de la 3. Nos enteramos porque la cámara enfoca durante un par de segundos sus anillos de boda, y porque está implícito en un par de frases. En el mismo episodio vemos a Bauer en las últimas etapas de una relación con la hermana de la terrorista descerebrada de la temporada anterior. Asimismo, el humor no existe en 24: no hay ningún personaje payasesco, ningún comic relief, ni la más ligera broma o comentario que alivie la tensión. Sí hay tiempo para algún que otro diálogo lacrimógeno: en la primera temporada (episodio 10), la esposa y la hija están en poder de los terroristas, Bauer está escondido debajo de un auto mientras la policía revisa el estacionamiento buscándolo para arrestarlo de nuevo, y sin embargo se las arregla para soltar una parrafada acerca de las virtudes de la unión familiar. En la segunda temporada (episodio 15) se repite la situación, esta vez con Bauer a bordo de un avión:
KIM: ¿Un avión? ¿Por qué?
BAUER: Encontramos la bomba. Estaba cableada de manera tal que era imposible desactivarla. Alguien tenía que transportarla al desierto para que cuando explotara, no matara a nadie. Ese alguien resulté ser yo.
KIM: ¿Y cómo vas a salir del avión?
(Silencio.)
A lo que sigue un diálogo entre ambos capaz de hacer llorar a una piedra. Hablando de lágrimas: dos de las tres temporadas hasta ahora completadas terminan con Bauer llorando.
Asimismo Bauer tiene algunas cosas en común con el John McClane de DIE HARD (1989): su familia se cruza continuamente en la línea de fuego, sus enemigos son ostensiblemente inteligentes pero derrotables, el esfuerzo físico a pesar de las heridas recibidas y la falta de sueño.
Algunos personajes secundarios dignos de mención:
Kim Bauer (Elisha Cuthbert). Dispositivo argumental cuya única función es complicar la vida de Bauer en las primeras tres temporadas. Es la típica adolescente que solemos ver en las películas de Martes 13 o similares, de esas a las que uno les dice “no entres a la cabaña” y allá entra. Posiblemente por esa razón los productores de la remake de HOUSE OF WAX (2005) contrataron a Cuthbert para el papel protagónico de adolescente descerebrada. En la tercera temporada la vemos trabajando en la CTU como experta en computadoras. Un reparto de comida rápida hubiera sido más creíble.
David Palmer (Dennis Haysbert). Candidato a presidente en la primera temporada, presidente en la segunda y tercera, presidente provisional en la cuarta; es un personaje enteramente ficticio: un político íntegro. Un tipo sufrido que suele cumplir la función que cumple “M” en las películas de James Bond: confía completamente en Jack Bauer, con quien comparte la afición por los discursos grandilocuentes y la tortura física. Su hijo estuvo envuelto en un homicidio, y su esposa se lleva bien con los terroristas.
Tony Almeida (Carlos Bernard). Al principio posible traidor, luego el personaje evoluciona hasta convertirse en la única persona en la que Bauer confía. Los guionistas suelen usarlo como receptáculo de todas las ideas sobrantes: le pegan un tiro en el cuello, lo casan con Michelle Dessler, lo mandan a prisión por traición, etcétera. Otro tipo sufrido.
Los personajes secundarios suelen no pasarla bien: Bauer entra a un almacén persiguiendo a un sospechoso y se topa con una mujer policía que decide ayudarlo. Bien podría haberse disparado ella misma y ganado un poco de tiempo. Janet, la amiga de la hija de Bauer, es secuestrada junto con ésta; uno de los secuestradores le rompe un brazo, luego es atropellada por un auto y finalmente sofocada en su cama de hospital por un impostor que se hace pasar por su padre (). Ni siquiera ser jefe de la CTU garantiza la longevidad: en la primera temporada, el entonces director de la CTU Richard Walsh (Michael O’Neill) es asesinado por un francotirador mientras entrevista a un contacto; se hace cargo entonces George Mason (Xander Berkeley), quien muere en la temporada siguiente envenenado con plutonio y haciendo estallar un artefacto nuclear en el desierto; y como ya se dijo, en la tercera temporada Bauer ejecuta a Chapelle, quien de todos modos era un pelmazo. En la cuarta temporada Bauer tiene una nueva jefa, la insoportable Erin Driscoll (Alberta Watson), quien aún sigue viva, aunque uno supone que es sólo cuestión de tiempo.
¿Estoy diciendo con esto que 24 es un producto de mala calidad? Dios me libre de hacer tal cosa. Sin embargo, tal como nos suele suceder con las películas de acción con Bruce Willis o Sylvester Stallone, a veces es imposible tomársela demasiado en serio. La acumulación de situaciones tensas se torna por momentos poco creíble, y mucho más si tenemos en cuenta que todo transcurre en 24 horas. En lo que va del programa, Bauer ha puesto su vida en juego más veces que James Bond en sus veintitantas películas, y todo eso sin dormir una siesta ni probar bocado. Además, y contra todo cálculo de probabilidades, y contra el hecho de que Los Ángeles es una ciudad de millones de habitantes, Sutherland y los demás tropiezan continuamente los unos con los otros como si poseyeran la capacidad de teletransportarse y el don de la ubicuidad. Kim Bauer, que en la primera temporada es sólo una chica de secundaria que se va de parranda con otros adolescentes, en la segunda se emplea como niñera de la hija de un psicópata y en la tercera trabaja para la CTU como experta en sistemas y anzuelo humano. Tony Almeida recibe un balazo (mortal) en el cuello, y a las dos horas/episodios ya está dando vueltas por la CTU como si tal cosa. Mientras tanto, el protagonista no deja pasar episodio sin dispararle a alguien, generalmente con justa razón, al menos según él. “No confíes en nadie”, le aconseja Walsh a Bauer en el primer episodio como si de Fox Mulder se tratara. Y hete aquí que las conspiraciones no sólo tienen lugar en la ficción: el último episodio de cada temporada se mantiene en el más estricto de los secretos. Contaba Carlos Bernard en 24 inside, un talk show dedicado al programa, en la tercera temporada: “Cada año [los productores] confían menos en nosotros. El primer año filmamos múltiples finales y todos lo sabíamos. El segundo año nos dieron un libreto para el episodio final que era falso, básicamente, y no incluía la última escena para nada... “ “Nos van a llamar por teléfono para avisarnos: ah, sí, Tony y Michelle se suicidaron...”, bromeaba Reiko Aylesworth en la misma emisión.
Decíamos entonces que el programa, aún en su actual parodia de sí mismo, es interesante. Lo es cuando plantea cuestiones éticas como: ¿hay un uso “necesario” de la tortura? ¿está mal largar una risita cuando el presidente me ordena pegarle un tiro a mi jefe? ¿es correcto cortarle la mano a mi yerno con un hacha?
En síntesis: 24 es un programa de suspenso e intriga tal y como los cráneos de Hollywood la conciben. No es la vida de Gandhi ni un documental del Discovery Channel. Las actuaciones por lo general son buenas y el producto se deja ver; incluso a veces nos hace pensar, lo que no deja de ser un punto a favor que separa a 24 de las toneladas de desechos tóxicos que inundan la caja boba.
©2005 Hugo Casamor
Previamente publicado en EL PASAJERO Nº28 (mayo 2005) y republicado con modificaciones

Tags: series de tv

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11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

engelson

engelson dijo

Joder, muy bueno...más bien buenísimo. Yo he visto unos 8 capítulos de la primera temporada y la cuarta entera por tv. Ya estoy preparando la mula para bajar los que me faltan.
Me parece una serie interesante, de las que enganchan. Como dices, éticamente no es que sea merecedora de un premio teresa de calcuta, pero de lo que se trata es de que entretenga.
En la cuarta temporada ya he perdido la cuenta de cuantas situaciones-tortura ha habido, en fin, parece que están preparando al personal para que se vea como algo normal, siempre poniendo casos extremos: centrales nucleares a punto de estallar, secuestro del secretario de defensa, un misil nuclear en el aire...parece patrocinada por la cia. Entretenida

31 Agosto 2005 | 07:39 PM

Paula

Paula dijo

Gracias.
Gracias por hacer una critica inteligente y bien meditada.
Una critica que le hace buen honor a nuestra serie,ya que si bien debemos aceptar que como serie de tv que es,alguna que otra vez tendra que recurrir a situaciones que no son del todo creibles para lograr mantener la tension y la acciòn,tambien me alegra que se reconozca que mas alla de eso sigue siendo uno de los mejores productos,para mi el mejor, en cuanto a calidad que se nos pueda ofrecer hoy en dia.

25 Septiembre 2005 | 08:43 AM

Carlos

Carlos dijo

excelente critica!! ,muy objetiva ...coincido contigo la serie es algo exagerada pero honestamente es un trabajo de calidad ...en realidad te imaginas la serie de 24 sin accion? como un dia normal de cualkier persona? ....seria aburrido ,al fin y al cabo es ficcion pero una ficcion mas realista que matrix (que es una estupidez)por ejemplo ,es una buena serie y ojala podamos seguir viendo mas misiones de jack bauer.

7 Noviembre 2005 | 09:05 PM

Josue Castillo

Josue Castillo dijo

En lo particular creo que esta serie mas alla de la tension suspenso y accion que nos ofrece nos muestra una cosa muy intresante y eso es el poder de decidir y mas que nada el valor para hacerlo, en particular es una caracteristica muy especil que me ha encantado, porque no culaquiera lo hace y mas a sabiendas que las decisiones involucran a uno de nuestros seres queridos, y aunque es ficcion y si estuviesemos en su lugar y dudariamos en hacerlo, es una buena perspectiva de como se toman decisiones En lo general es la mejor seri de Television que he visto, por mucho supera cualquier otra, las cuatro temporadas hasta hoy son excelentes, pero diria que la mejor es la 3ra y la unica en su tipo es la 4ta. Si yo calificara y premiara series de TV esta se llevaria mis creditos
Josue Castillo

12 Diciembre 2005 | 04:17 PM

Giovanny Lancheros

Giovanny Lancheros dijo

he visto la segunda y tercera temporada, vemos cómo Jack se enfrenta a la sociedad, aunque 24 me hace pensar que no existen los malos o los buenos, simplemente existe lo que debemos hacer o lo que creemos que es correcto. en la segunda temporada George mason se sacrifica para salvar a los ángeles, sin embargo no vemos a nadie lamentar su muerte, tal vez porque saben que sólo viven para cumplir con su deber, incluso si esto incluye su muerte. Tal vez, lo que critico de 24 es lo mismo que hago on todas las series gringas. ¿porqué siempre estereotipan a el mundo sólo por la realidad que les presenta cnn?
veamos, en la segunda y cuarta temporada son terroristas islámicos, en la tercera un terrorista irlandés, Narcos colombianos y mexicanos, y en la primera un mafioso ucraniano.
Deberían ver más por qué todo terrorista enfermo los toma como blanco de sus ataques en vez de tratar de justificar los errores de su propio poder.
De Colombia, mis respetos.

21 Diciembre 2005 | 03:43 PM

valeria

valeria dijo

Veo 24 periodicamente pero me perdi algunos capitulos, y si alguien me puede contar que paso con kim bauer y su novio que no aparecen en la temporada 4

13 Marzo 2006 | 09:31 PM

Josue Castillo de los Santos

Josue Castillo de los Santos dijo

kim bauer y su novio se casan entre la tercera y la cuarta a choice le restauran su mano y se dedican a cuidar a su nena pero en particular he de decir que probablemente aparezcn en la 4ta temporada

22 Marzo 2006 | 09:53 PM

Josue Castillo de los Santos

Josue Castillo de los Santos dijo

Perdon quise decir en la 5ta temporada

22 Marzo 2006 | 09:55 PM

pibe

pibe dijo

mira solo te dire que 24 es una serie cojonuda ahora ya va por la 5 y a cual mejor, esta serie esta llena de sorpresas de giros inesperados en el guion y es muy emocinante se la recomiendo a todo el mundo

10 Mayo 2006 | 11:59 PM

FABIOLA MATTOS MAURICIO

FABIOLA MATTOS MAURICIO dijo

LA PRIMERA TEMPORADA ME PARECIO LLENA DE ADRENALINA , COMO ERA LA PRIMERA VEZ QUE LO VEIA PENSE QUE TENDERIA UN FINAL FELIZ DESPUES DE TODO LO QUE PASO BAUER, PERO ME DI DE GOLPE CON LA PARED,PORQUE AL FIN DE ACABO LOS TERRORISTAS NO TIENEN PIEDAD Y COMO DE ESO SE TRATA , SIEMPRE ACABAN CON LO QUE MADS QUEREMOS.
ME GUSTA COMO VA LA TRAMA AUNQUE A VECES ES POCO CREIBLE QUE BAUER SEA "INMORTAL".
ADMIRO LA ORIGINALIDAD DE LOS GUIONISTAS Y DE COMO TRABAJAN LAS 24 HORAS(VALGA LA REDUNDANCIA) PARA CREAR SEMEJANTES HISTORIAS QUE VIENDOLO DE UNA PERSPECTIVA , ESTO ESTE SUCEDIENDO CON ALG9UIEN O VARIAS PERSONAS ENCARGADAS DE NUESTRA SEGURIDAD MUNDIAL Y NO NOS ENTERAMOS, NO TAN EXAGERADO COMO 24 PERO SI MAS DRAMATICO PORQUE MIENTRAS LA MAYORIA DE LAS PERSONAS SE PREOCUPAN PORQUE DISEÑADOR LAS VA A VESTIR PARA RECIBIR UN PREMIO, LA VOCACION DE SEVIR A LA HUMANIDAD O A LO BUENO QUE VALE LA PENA SALVAR , HACE QUE SERIES COMO 24 TENGAN AUDIENCIA POR LOS PERSONAJES MÀS QUE POR LOS ACTORES(A MI PARECER), MUCHAS PERSONAS MUEREN POR NUESTRA SEGURIDAD EN DIFERENTES PARTES DEL MUNDO Y NO NOS ENTERAMOS , SUIGUIENDO ORDENES CORRECTAS O INCORRECTAS PERO LAS SIGUEN ESA ES LA DESGRACIA TTERMINAN MURIENDO POR ORDENES DE LOS "LIDERES MUNDIALES".

26 Septiembre 2006 | 08:32 PM

sergio

sergio dijo

un solo comentario respecto de los demas comentarios, estaba leyendo los comentarios de cada uno de ustedes y me di cuenta que josue castillo de los santos dice que se casan y estan cuidando a la niña de choice, la pregunta aqui es ¿quien es choice? por lo que veo no sabes ni siquiera el nombre de los personajes el tipo se llama chase edmunds, te recomiendo ver la temporada tres otra vez

3 Abril 2009 | 10:50 PM

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Mientras estás leyendo esto, es muy posible que yo esté luchando con mi tablero de dibujo, o con mi cuaderno de notas, intentando algún progreso ya sea con mi cómic o mi novela. De vez en cuando también hago como que trabajo para vivir, por lo que posiblemente no le esté dedicando a este weblog tanto tiempo como quisiera. Lo único que te ruego antes de emitir un juicio acerca de mi cordura o falta de ella, tengas en cuenta mi alimentación mediática: las películas de James Bond de los 70, los cómics de superhéroes de la DC, las sátiras de Mort Drucker en la revista MAD, todas las películas de asesinos seriales de los 80, Oh Wicked Wanda! en la revista Penthouse (también en los 70) y por supuesto, Robert Crumb. (El título de este weblog lo he tomado prestado de una canción de Erica Eigen que pertenece a la banda de sonido de LA NARANJA MECÁNICA, de Kubrick.) Últimos libros que he leído: ONE DAY IN THE LIFE OF IVAN DENISOVICH, de Aleksandr Solzhenitsyn (Penguin) LOS VERSOS SATÁNICOS, de Salman Rushdie (Grijalbo) Estoy leyendo: SEXO Y CARÁCTER, de Otto Weininger (Losada) BOOGIE EL ACEITOSO, de Fontanarrosa (el libraco recopilatorio que editó De la Flor) WHY I HATE SATURN, de Kyle Baker (DC USA).

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