Estoy repasando los diálogos de mi cómic. Ah, sí, porque estoy dibujando un cómic. Guión mío, dibujo mío, incluso la rotulación, aunque la hago por ordenador. Un cómic de muchas, muchas páginas, o mejor dicho, tal vez varios cómics, eso se verá cuando se disipe la polvareda. Mi método de trabajo es un híbrido entre el llamado "método Marvel" y el más completo caos. Las planchas (es decir, las "páginas" originales) son extremadamente pequeñas y son demasiadas para guardar una mínima coherencia: unas 300 confeccionadas (aunque no terminadas) entre 2001 y 2005. Imprimo las letras en planchas autoadhesivas; en caso de dudas, siempre puedo removerlas sin dañar la plancha dibujada. La tipografía para los globos de diálogo: ACME Secret Agent, que bajo sin cargo de blambot.com, que tiene unas letras muy buenas.
A todo esto, en el mundo real, las dos empresas más grandes de la industria comiquera yanqui se están sacando los ojos en su batalla por las monedas de los incautos: DC está a pleno con su megasaga INFINITE CRISIS, mientras Marvel hace lo propio con HOUSE OF M. En ambas sagas Marvel y DC se cargan unos cuantos personajes de segunda y prometen que sus universos (o multiversos, o como sea) cambiarán para siempre. Sí, claro. Tal vez sea esa una de las razones por las que persisto en dibujar mis cómics.
Desde que puedo recordar me ha gustado dibujar historias. Seguramente no con la calidad que me hubiera gustado, pero bueno, ahí estaba yo a mis 8 años dibujando mis quadrinhos, mis fumetti. Luego los regalaba, los perdía, los desechaba. En algún momento de 2001, he comenzado a almacenar mis tristes dibujos, y ahora tengo todas esas planchas, sin contar los bocetos y storyboards. Me pregunto si alguna vez publicaré algo de todo esto, y a estas alturas de mi vida me pregunto si realmente importa. Non séquitur: Van Gogh murió a los 37 sin haber vendido un solo cuadro, más allá del que le compró su hermano Theo para darle una mano.
La definición de creación es algo así como: producir algo a partir de la nada, o en este caso, a partir de un trozo de papel y un lápiz. Supongo que no soy el único que hace esto; al menos, eso es lo que quiero creer. No todo es mirar TV en la vida. Á veces pienso en fechar las planchas, pero enseguida desisto. Sé cuando las comienzo, nunca sé cuando ni cómo las terminaré.
servido por Hugo
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No, no he tenido ocasión de ver CITIZEN X (esa es la película de 1995 sobre la vida y milagros de Andrei Chikatilo a la que hace referencia engelson, y es una pena, porque trabaja Donald Sutherland y me parece un actor de la hostia. Por mi parte, me preparo para aprovechar este sábado frente al tablero,
pero antes leo en la edición de hoy de Página/12: "El senador David Vitter, republicano de Louisiana, estimó que podría haber 10.000 muertos sólo en su Estado, aunque las autoridades confirmaron sólo 228. Y agregó que el drenaje de la ciudad tomaría un mínimo de dos meses. El país, que todavía luchaba por comprender las dimensiones de la catástrofe, se vio impactado en la mañana de ayer por la explosión de Ray Nagin, alcalde de Nueva Orleans, declarando la furia, frustración y sentido de desamparo de aquellos que esperan ser evacuados. “Muevan el culo y hagamos algo”, dijo en una cruda y emocional entrevista en la estación de radio local WWL-870. “Necesito refuerzos, necesito tropas, hombre. Este es un asunto extremadamente importante. Pónganse las pilas. Perdonen mi lenguaje, todos en Estados Unidos –dijo–, pero estoy enojado.” En una desesperada declaración posterior, describió cómo en el Centro de Convenciones de la ciudad 100 policías fueron tiroteados por agresores. Pero decidieron abandonar el edificio antes que disparar en respuesta, por miedo a lastimar a gente inocente refugiada en la oscuridad. “Continúo escuchando que las tropas están en camino, pero todavía estamos protegiendo la ciudad con 1500 guardias nacionales”, se quejó Nagin, desafiando declaraciones gubernamentales que dicen que 30.000 guardias están en camino. Estimó que 50.000 personas estaban aún atrapadas en la ciudad, miles de las cuales morirán a menos que la ayuda llegue inmediatamente. Es que Nueva Orleans era ayer la viva escena de la anarquía. Bandas de agresores saqueaban, violaban y asesinaban sin piedad sin que los agentes de seguridad, que se encuentran desbordados, pudieran evitarlo." Poca gente se acordará de esto, pero INFIERNO DE TORPES era el título de la versión local de la sátira de la película INFIERNO EN LA TORRE publicada en la edición argentina de la revista MAD --un título que bien puede aplicarse a lo que está sucediendo en Estados Unidos luego de Katrina. Bien decía Aquiles Fabregat: la inteligencia humana es limitada, pero la estupidez no tiene límites.
Como si esto fuera poco, anteanoche escuché a Gillespi comentar en su programa en la Roquipop que entre los desaparecidos por el temporal está nada menos que Fats Domino. Mientras tanto, aquí en el Tercer Mundo, la vida continúa; quisiera terminar en una nota un poco menos ominosa, así que, ya que he mencionado INFIERNO EN LA TORRE, tomo nota de algunas de las diferencias entre el libro The Tower y la película (conocida en España como EL COLOSO EN LLAMAS):
1. El ascensor panorámico: en la película, hay un ascensor que corre por unos rieles montados sobre la estructura externa del edificio. Se lo intenta utilizar para salvar a algunos pasajeros, pero termina cayendo al vacío.
2. El ascensor-trampa: eventualmente se pone en funcionamiento uno de los ascensores expresos (internos), sin tener en cuenta que el extremo calor lo convertirá en un horno crematorio. En la película, el ascensor se llena de desesperados; en el libro, sólo muere un miserable, un tal Paul Norris.
3. La cuerda de salvamento: la Guardia Costera lanza una cuerda desde el edificio más cercano (una de las Torres Gemelas, nada menos) para sacar a las víctimas utilizando una suerte de salvavidas retornable. En el libro, es la solución al problema: usando la cuerda en cuestión, se logra sacar a la mayoría de los civiles; sólo mueren algunos, sofocados por el humo. En la película, el hilo de nylon se corta y hay que buscar otra solución.
4. El helicóptero que se estrella: si bien en el libro hay helicópteros, así como vientos cruzados, en la película se estrella al menos uno de ellos. Esto suma a la espectacularidad y además ahorra explicaciones tediosas.
5. El origen del incendio: en la película, un hecho fortuito (una ligera sobrecarga) provoca un corto en el sistema eléctrico; en el libro, tenemos a un loco de la guerra llamado John Connors que hace explotar la planta generadora del edificio y provoca una inmensa sobrecarga. En ambos casos, el sistema eléctrico es deficiente debido a los enjuagues de Simmons (Richard Chamberlain). Uno supone que suprimieron a Connors para evitar que la película se pareciese demasiado a AEROPUERTO (1970), que también pertenece al género de “cine catástrofe” y ya tenía un loco con una bomba.
6. La explosión de los tanques de agua: en la película, Paul Newman (el arquitecto) y Steve McQueen (el jefe de bomberos) deciden hacer volar los tanques de agua del edificio, para apagar el incendio de una buena vez. Dos observaciones: a) en el libro, estos tanques ni siquiera se mencionan, y b) en ningún momento el arquitecto se mete en el incendio, cosa que sí sucede en la película.
En resumen, otra adaptación al cine para adecuar la historia a los requerimientos de un género, en este caso el “cine catástrofe”. Nótese que el libro fue escrito después del estreno de AEROPUERTO (el copyright es de 1973), de ahí las obvias influencias: el desastre central, los numerosos argumentos secundarios, la cantidad de personajes.
Bueno, eso es todo. Por si a alguien le interesa saberlo, tal vez la principal raison d'être de este weblog es postear algunos de mis bocetos infames, y por una razón u otra aún no he podido hacerlo. Las planchas se complican a veces y uno tiene que apegarse a ciertas reglas, manejar ciertos tiempos muertos; supongo que con los cómics cutres sucede algo similar a lo que como escribió Umberto Eco acerca de las películas pornográficas: “si Gilberto, para violar a Gilberta, debe ir desde la Plaza Cordusio a la Avenida de Buenos Aires, la película nos muestra a Gilberto en coche, semáforo tras semáforo, realizando todo el trayecto.
“Las películas pornográficas están llenas de gente que se sube al coche y conduce durante kilómetros y kilómetros, de parejas que pierden un tiempo increíble para registrarse en los hoteles, de señores que pasan minutos y minutos en ascensor antes de subir a la habitación, de muchachas que saborean diferentes licores y juguetean con camisetas y encajes antes de confesarse mutuamente que prefieren Safo a Don Juan. Para decirlo pronto y bien, en las películas pornográficas, antes de ver un sano polvo es necesario tragarse un anuncio de la concejalía de transportes.
“Las razones son obvias. Una película en la que Gilberto violara siempre a Gilberta, por delante, por detrás y de lado, no sería sostenible. Ni físicamente para los actores, ni económicamente para el productor. Y no lo sería psicológicamente para el espectador: para que la transgresión tenga éxito es necesario que se perfile sobre un fondo de normalidad. Representar la normalidad es una de las cosas más difíciles para cualquier artista, mientras que representar la desviación, el delito, el estupro, la tortura, es facilísimo.
“Por lo tanto, la película pornográfica debe representar la normalidad –esencial para que pueda adquirir interés la transgresión—tal y como cada espectador la concibe. Por lo tanto, si Gilberto debe tomar el autobús e ir de A a B, se verá a Gilberto que toma el autobús y al autobús que va de A a B.
“Esto irrita a menudo a los espectadores, porque ellos querrían que hubiera siempre escenas innombrables. Pero se trata de una ilusión. No soportarían una hora y media de escenas innombrables. Por lo tanto, los tiempos muertos son esenciales.” (“Cómo reconocer una película porno”, en Segundo Diario Mínimo, Barcelona, Lumen, 1994, pp. 196-198.) Eso es todo por hoy; esperemos que aparezca Fats Domino, que ya no estamos para disgustos. Mientras tanto, hojeamos una buena revista online y luego al tablero, que la vida son dos días.
servido por Hugo
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El subtítulo de este weblog es: breves notas preparatorias de un cómic demasiado cutre y de una novela que no valdrá la pena leer. Vamos por partes: primero el cómic, luego la novela. Decía Carlos Nine: dibujante es el que dibuja, no el que publica. En ese sentido, soy un dibujante. Aficionado al dibujo, un par de años en lo de Garaycochea cursando dibujo de cómics con Alberto Salinas (el hijo de José Luis), con una breve incursión en la caricatura con Jorge de los Ríos, pero dibujando desde mucho, mucho antes, puliendo mi estilo a los golpes, gracias a la práctica continua y a los tres tomos de DIBUJAR ES FÁCIL. Dibujar es lo más divertido que se puede hacer sin quitarse la ropa, decía Picasso, tal como recuerdo haber leído en un dibujo de Oscar Grillo. En mi caso, dibujar es un medio de hacer catarsis: suelo ir por la vida sin demasiados exabruptos, pero lo compenso con mis cómics con profusión de sexo, violencia y tripas por el piso. Para bien o para mal, eso me ha ahorrado años de terapia. Tal vez esto se debe en parte a mi formación religiosa; muchos rockeros han sido antes religiosos, comenzando por Elvis y terminando por Ozzie Osbourne. Robert Crumb también ha sido educado en la cultura de la culpa, y terminó siendo un iconoclasta. Supongo que toda esa represión debe haber estallado en algún momento.
En cuanto a la novela, es algo que tengo ganas de hacer desde hace tiempo ya --tengo otras ideas que no pasan necesariamente por el mismo carril que mis cómics. Sin embargo, me cuesta encontrar el formato adecuado y decantarme por un tema en particular. Supongo que soy mejor lector que escritor, y que todavía tengo que leer mucho más. Por eso trato de leer tanto clásicos como best-sellers. Los clásicos, para aprender a escribir bien, y los best-sellers, para ver cómo funcionan. Y mientras tanto escribo un poco, y también dibujo. Cito a Grillo, que decía que su pasión es "dibujar. Lo hago cada hora de mi vida. Me sale mejor cuando es libre y no tengo la obligación de cumplir con un encargo. Una página en blanco es un frente de combate. Empiezo dibujando líneas y ellas me van diciendo qué vamos a dibujar." En fin, ya veré cómo hago para postear algunos bocetos más adelante...
servido por Hugo
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